Hacia un nuevo humanismo
Después de esta enorme crisis que nos azota,
tal vez sea el momento de volver a introducir el misterio en el mundo. La
modernidad desencantó el mundo, para huir del misterio, del pensamiento
religioso y de los dogmas; esto aportó una gran dosis de libertad y no sería
justo, atacar todos los aspectos de la modernidad, porque con ella se lograron
infinitos logros en todos los ámbitos del saber y su importancia es enorme si
tenemos en cuenta el difícil contexto de la naciente ciencia. La sociedad
inglesa, era en el renacimiento una sociedad (y posteriormente también, hasta
bien entrada la revolución industrial) oprimida y muerta de hambre, carecía de
toda libertad y por eso el liberalismo de Adam Smith, hay que verlo con el verdadero
matiz de progreso que supuso en esa sociedad y en ese momento. En esos momentos
el campesino inglés estaba unido hasta legalmente a sus tierras miserables,
donde lo único que conseguía con su trabajo era ser explotado por el señor
feudal. Esto en las críticas modernas al liberalismo casi nunca se suele decir.
Otro tanto sucedía en la Europa de Descartes. Es la época de la Guerra de los
Treinta Años, después de la Reforma de Lutero. Europa quedó devastada tanto
intelectualmente como materialmente. El mismo Descartes fue soldado en esa
guerra. Las personas ilustradas europeas vivían con gran zozobra la falta de
creencias donde agarrarse, por esto veremos que la búsqueda de Descartes de un
pensamiento claro y distinto que le dé certezas era mucho más que una búsqueda
intelectual (que también) era una necesidad vital. Todo lo que antecede es
oportuno por los ataques indiscriminados que se hacen a la Modernidad en la
actualidad muchos sectores sociales, dejándose llevar de la furia y el
sentimiento de frustración, al haber descubierto que en esa modernidad se coló
de rondón el capitalismo sin escrúpulos con un afán inconmensurable de lucro y
que lo facilitó el desarrollo tecnológico que permitió la globalización y la
explotación masiva de la naturaleza. Desde los primeros momentos, este
capitalismo estuvo unido al patriarcado, con la consiguiente explotación de la
mujer. Este Capitalismo y este Patriarcado es lo que hay que combatir de la
Modernidad. Los dualismos que se generan con el mecanicismo de Descartes y
completados con Newton, fueron un adelanto extraordinario para el mundo de lo
muerto y nos ha servido tanto para fabricar tornillos, como para posar un
artefacto complejo en el suelo de un cometa, como ha sucedido estos días.
Después de estas reflexiones; según mi parecer, es el momento de volver a
reencantar el mundo, de volver a introducir el misterio; pero no con dogmas
religiosos, sino con el pensamiento complejo que la propia ciencia nos ofrece
en su búsqueda incesante de comprender el mundo. Estos adelantos no solo han
venido de la propia física. La relatividad, la mecánica cuántica sino sobre
todo de la biología y del pensamiento ecológico que nos está ayudando a
desenmascarar los mitos y las mentiras, que el capitalismo nos vierte a través
de los medios de comunicación de masas. Quiero cerrar este artículo,
proponiéndole a la humanidad una larga conversación como propone Richard Rorty.
Donde lleguemos con espíritu de búsqueda, con humildad, sabiendo que todas las
propuestas siempre son provisionales (esto lo digo yo) Esta es mi reflexión,
para colaborar y aclarar el complejo panorama donde estamos metidos y para
desenmascarar a todos los culpables que somos todos, en Occidente, pero con una
gravedad y culpabilidad mayor los representantes de este capitalismo
depredador, que en su insaciable ambición desoyó todas las voces que le
advirtieron de que este modelo social y económico no podía seguir. El Club de
Roma, en sus sucesivos informes alertó
de los límites del crecimiento y como científicamente el problema demográfico
era por culpa de la pobreza. Es lo que piensan los científicos y los
investigadores del MIT. Parece más que demostrado que, cuando los países
aumentan su bienestar y sus medios de subsistencia disminuye la natalidad. El
grave problema es que esto ya hace mucho tiempo que es conocido y entonces la
menor densidad humana y el menor índice de carga de los ecosistemas y con menos
devastación ambiental, habría hecho más cómoda la solución de los problemas que
nos afligen. El nuevo hombre ético debe surgir de la comprensión de los
problemas que nos atenazan. Otro tema es quien auspicia los informes del club
de Roma aunque sean impecables en sus conclusiones…esto me recuerda también
quien financió la investigación del Dr. Caldeyro Barcia en Uruguay, pero eso
será tema de otro artículo…
J.L.
Bermúdez Carbonell.
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